viernes, 10 de abril de 2009

Prevalecer




Cuando el cielo os absorba las entrañas

y quiera avergonzaros comparándose

con el cielo animal de la mirada,

volved los ojos hacia la infinitud

que lleváis escondida debajo de los párpados.

volved los ojos hacia los ojos mismos.

Con eso basta.



Y cuando el viento os quiera avergonzar

comparando sus manos infinitas

con vuestras dos sencillas, tiernas manos,

hundid las manos en el amor, echadlas

a madurar en pura sangre humana.

Echad las manos entre las manos mismas.

Con eso basta.


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